Desarrollar
el proceso de la enseñanza de la escritura, no es una tarea sencilla, ya que es
necesario tener conocimientos previos sobre el lenguaje, como la gramática, cohesión,
coherencia, etc. que son habilidades cognitivas que se deben manejar al momento
de iniciar la escritura, además es esencial dominar ciertas habilidades
motrices, como la posición y movimientos corporales, movimiento gráfico, aspectos
psicomotrices, etc. para poder plasmar el mensaje que queremos dar a conocer.
La
actividad propuesta consistía en cuatro estaciones de instancias de escritura
creativa, donde en algunos casos, se utilizaron textos complementarios para
dirigir y restringir la escritura, relacionándola con la bibliografía estudiada
en la asignatura.
La
organización de ésta actividad fue muy adecuada para el contexto, la separación
en grupos y el tener distintas “estaciones de escritura”, hizo que la clase fuera
más dinámica, puesto que todos podían elegir en que estación querían empezar y
cuál era la que les llamaba más la atención.
El tiempo
empleado para cada estación, no fue distribuido de la mejor manera por la
mayoría de la clase, puesto que no se pudo participar en todas ellas y además
no era tan fácil elaborar los textos, debido a que no se tienen con frecuencia
instancias de escritura creativa.
El enfoque
procesual se ve reflejado en toda la actividad, puesto que se le dio énfasis a
los procesos cognitivos por los que se pasa para producir textos, haciéndonos conscientes
de estos.
Al inicio de
cada propuesta de escritura, se dieron a conocer ideas y objetivos principales para
comenzar a realizar los textos, por lo que se tuvo una noción previa y una organización
mental de los pasos a seguir para poder hacer una planificación eficaz.
De acuerdo
con lo que dice Daniel Cassany sobre el enfoque procesual, para realizar esta
actividad debíamos cumplir con un perfil para tener un buen desempeño en la
escritura, esto se evidenciaba primeramente en el nivel de lectura y
comprensión que teníamos como estudiantes universitarios, como segundo punto de
este perfil, se encuentra la toma de conciencia de la audiencia, que en el caso
de la actividad de escritura propuesta, eran la profesora y compañeros de
clase, de esta manera podíamos estructurar las producciones de acuerdo al tipo
de lector al que nos enfrentábamos, de esta manera estaríamos cumpliendo con el
tercer punto que expone Cassany, que es el de planificar el texto, creando un
esquema mental con objetivos claros para expresar de mejor manera el mensaje
que se quería expresar. Como cuarto paso, este autor, sugiere la relectura de
los fragmentos escritos, lo que dentro del nivel en que nos encontramos como
estudiantes, se nos da como algo innato y espontáneo, debido a todas las
experiencias previas que se han tenido con respecto a la escritura, de esta
manera se puede comprobar que lo que estamos produciendo, está correcto y se
ajusta a lo que realmente queremos decir, para proseguir al siguiente paso, que
es el de corregir e introducir mejoras para que el significado del texto no
cambie. En este proceso de relectura y corrección, es importante modificar la
redacción, cohesión y coherencia, ya que se pueden ir agregando ideas nuevas que
no habían surgido con anterioridad, aclarado mucho mejor el texto.
Las
estrategias de apoyo a lo largo de toda la instancia de escritura, fueron
esenciales para producir buenos textos, ya que cada estudiante tiene sus propias
estrategias y métodos de escritura.